Utopías y Realidades

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Entre una taza de café que propone vida y otra que siembra muerte, ocurre una variedad de micro historias y poemas de la ciudad y la naturaleza.

“Utopías y realidades” es un conjunto de retratos que con la palabra se agudiza la existencia humana. Semillas de ironía crecen como sombras entre los pasos de los personajes de la cotidianidad.

El campo y la urbe son formas de vida que encuentran su parte maldita entre las bendiciones de cada espacio.

Los ambientes naturales y la metrópoli te abrazan para dejarte una sensación que te acompaña y te refleja los sueños enraizados en eso que llamamos realidad.

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Editorial Grupo Rodrigo Porrúa

Un libro que es dedicado a Mauricio Mallet Riveroll

Prólogo por Andrés García Barrios

Color de la tarde

Una farola pintó su rostro del color de la tarde, después, entre la negrura ella desapareció mientras él seguía despidiéndose.

 

El cuarto que la habita

El recuerdo me asusta
esa mujer sentada en mis piernas
desnuda como la luz que la toca

exhalando en cada movimiento
aire de más, aire que vuelve

y que respiran las luces
que enciende la noche, tibia

como el cuarto que la habita.

Piedras en el estómago

Él ave se tragó una piedra, el cortejo me llevó a los pilares. Al fondo sentada en una banca de hierro, un cuello estirado y una sonrisa de levedad. Ojalá supiera cómo conocerte, que la distancia en el jardín no fuera tanta, ojalá que tus ojos se clavaran en mí y vieran que soy un hombre que observa cómo su alma se le escurre por los dedos y se vuelve el viento que tu indiferencia respira.

Gira, quitate esos lentes de sol y muéstrame tus ojos, deja que las sombras de los árboles se extiendan hasta que me dejen sentarme a lado tuyo y decirte esto que pienso mientras te observo oler las flores y mirar las aves volando con piedras en el estómago.

La luz de la muerte

Para el sollozo de las doce del día

una sola nube cubrió los cielos

la voraz luz que entraba por la ventana

se sometió y dejó una huella sutil en su rostro.

Cuando el té estaba listo

y se había detenido el temblor de la tetera de plata

el cuerpo frío en esperanza eterna

se encontraba bañado por la luz de la muerte

sentado en su sillón de otoño.

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Ritmo de la vida

La vida tiene un ritmo

así como el azafrán crece

así como el árbol se eleva

de igual forma, la mariposa

comienza a mover sus alas

y vuela.

Si me permitieras…

Si me permites halagarte, tomar tu mano y sonreír contigo. Me gustaría poder sonrojarte, saber que en el fondo hay algo en ti que escondido habla de mí. Un eco dulce que resuena entre las paredes de tu plexo.

Si me permites hay un café no muy lejano, que nos llevaría al día con día de la vida… Como sombras en atardeceres pasaremos a ser barcos en la levedad del viento y nos atreveremos a mudar la piel el uno frente al otro a la luz de los astros.

Si me permites, te invito a leer conmigo viejo cuentos y amarnos con tertulias de sonidos que se asemejen a nuestra historia, involucrarnos en la fonología como si en cada oración las notas de un piano y una guitarra florecieran hilarantes.

Si me permitieras, si tan sólo me permitieras acercarme sin contar los pasos y poder tocar tu cuello y tus hombros. Si tan sólo giraras y pusieras tu espalda en mi pecho. Todo aquello que pareciera demasiado, minuto a minuto haría que el cúmulo de deseos interminables que rodea nuestra vida pasara a volverse esos instantes donde nuestras manos conversan sin dirección ni tiempo.

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Pintura de Vincent Van Gogh- La noche estrellada del Rodano